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La inteligencia en el enduro.

El enduro es cuestión de inteligencia. Es una frase que se me quedó grabada en el primer curso de enduro que realicé como alumno de Jorge Rodriguez. Gran piloto, ex-mochilero de Nani Roma y mentor entre otros de Xavi Galindo y Lorenzo Santolino. A menudo oímos como consejo a muchos que hay que tener valor y mucho gas, cosa cierta, pero que solo obtendrá buenos resultados si va acompañado de inteligencia en nuestras acciones.
La inteligencia en el enduro.
Victor Guerrero en una complicada y resbaladiza trialera en A Peroxa (Ourense).
En cierta y memorable ocasión, cuando “recomenzaba” en esto del enduro, me encontraba en la provincia de Lugo con un grupo de endureros de la zona, cruzamos un precioso río y al otro extremo nos aguardaba una trialera, con rocas picudas y sueltas que teníamos que afrontar con las ruedas mojadas, para remate terminaba en un escalón de esa roca no muy dura, porosa y resbaladiza que tanto abunda por allí.

Delante del que esto escribe iba un piloto inexperto, incluso más de lo que yo era por aquél entonces, llevaba una KTM grande y antigua, de aquéllas rojas con un motor que si no me equivoco era un Rotax. Era un tipo tan grande como inexperto, que se quedó enganchado y gracias a sus largas piernas pudo pasar remando, sin problemas... pero un servidor, también pardillo en aquél momento, pero con sus 1,67 cm. y una KLX300 a la que faltaba altura al suelo, el detenerse e intentar poner el pie acabó en caída, pérdida de inercia y por tanto, problemas para superarla.

Me enfadé conmigo mismo, tanto por mi escasa estatura (la genética manda) como por mi falta de previsión y no haberle adelantado antes. Lo cierto es que juré en arameo de la rabia que me dio. Mi amigo y maestro Gustavo Menéndez, siempre con infinita paciencia para enseñar y ayudar al que le acompaña me dijo:

-Mira Ginés, puedes enfadarte y patalear todo lo que quieras, pero la trialera, el obstáculo y la moto seguirán en el mismo sitio. Te relajas, descansas, miras bien el obstáculo, las posibles trayectorias, los pros y las contras de cada una... entonces podrás superarlo, es el único modo. Nunca pienses ni le des la culpa ni a nadie, ni a tu moto y a ti mismo, céntrate, utiliza la cabeza y resuelve la situación.

Como dice nuestro amigo y colaborador Miki Arpa, el buen endurero ha de ser en todo momento un estratega, al valor, la técnica de pilotaje y el coraje hay que sumar siempre esta condición. De echo, los más grandes campeones de toda la historia del enduro son siempre grandes “pensadores” y planificadores.

El campeón del Dakar Nani Roma nos contaba una anécdota de sus comienzos en el enduro internacional. Corría una carrera en la que dentro del tramo cruzaban un techo de río. La gran mayoría cruzaban con gran ímpetu, de un modo espectacular, pero las gafas, el traje y todo el equipo se llenaban de agua y barro, de modo que nada más cruzar, para volver a ver algo debían limpiar las gafas, perdiendo un tiempo precioso.

Stephane Peterhansel iba robando maravillosos segundos al crono en cada pasada, Nani se dio cuenta del motivo: cruzaba el arroyo despacio, sin ensuciarse ni mojarse, eso sí, nada más pisar la orilla aceleraba como nadie podía hacerlo porque... ¡se estaban limpiando las gafas!

Es indudable e indiscutible que en nuestro deporte es imprescindible contar con arrojo y valor, para afrontar todo tipo de obstáculos, que en ocasiones, para qué vamos a negarlo, si nos pusiéramos a analizar con demasiado detalle, no superaríamos.

Si a ello le añadimos la inteligencia, la capacidad de análisis y también la experiencia adquirida, tendremos un buen cócktail y seremos unos buenos endureros.
La inteligencia en el enduro.
“Tensión escénica”

Es lógico que en determinadas situaciones nuestro cerebro o la impulsividad nos lleven a cometer errores debido a momentos de tensión.

En carrera es algo que ocurre con frecuencia y debemos controlar por tanto nuestros impulsos y reacciones primarias antes de tomar decisiones que nos llevan a veces décimas de segundo, pero en las que, con frecuencia nos jugamos mucho.

La tensión, las ganas de hacerlo mejor, en ocasiones nos lleva a cometer errores que no haríamos en otras condiciones, elegir el peor paso por precipitarnos nos puede llevar a caernos o quedarnos atascados, al comprobar la realidad de nuestro error podemos incluso enfadarnos con nosotros mismos y eso nunca es bueno.

Mantener la cabeza fría, la conexión entre nuestro cerebro y nuestro físico es fundamental. Los grandes pilotos en carrera jamás pierden el control. Un ejemplo claro es el de Juha Salminen, como ya publicamos en un artículo anterior sobre su experiencia en carrera, es sorprendente la tranquilidad mental que mantiene en todo momento el piloto que pasa por ser el más laureado de la historia del enduro.

A título personal, hace ya más de 10 años, corría una carrera del nacional en los Navalmorales, empecé muy mal, con fallos mecánicos y de pilotaje que me hundieron física y moralmente. En la primera especial ya me caí varias veces, además a la moto le costaba arrancar lo indecible. Al terminarla decidí tranquilizarme, sobrevivir y disfrutar la carrera como si fuera una excursión con amigos.

Cuando rodaba la segunda especial fueron muchos los que me peinaron con raya en la crono, yo no podía ni con aquélla moto ni con mi alma y la finalicé como pude. Poco después se cruzaba un río, en la otra orilla me encontré atascados a muchos de aquéllos que me habían adelantado.

Se encontraban ante un obstáculo más bien simple, pero por precipitación lo habían convertido en un embudo. Se trataba de una pequeña rampa de roca húmeda y resbaladiza, al final de la cual se debía girar a la izquierda y subir un pequeño escalón.

La gran mayoría aceleraba quemando rueda, la moto al resbalar se ponía -siempre- paralela al escalón y había que subirla a pulso. Aquello era interminable y cada vez había más pilotos.

Vamos a ver... si colocáis la rueda trasera más arriba que la delantera, a mano, colaborando, cuando se acelere un poco, resbalará igualmente, pero en vez de ponerse paralela, se colocará perpendicular y con un golpe de embrague estará arriba sin esfuerzo. Algunos costó que lo entendieran, las ganas de correr les podían, pero al ver el resultado, se diluyó el embudo como el agua que llevaba el río.

Aquella carrera no la terminé, tanto yo como mi moto la habíamos sentenciado desde el principio, pero como experiencia resulto muy interesante, no hice nada de lo que me había planteado al inscribirme, pero aprendí cosas y al final disfruté aprendiendo de mis errores y de los de los demás.

Abandoné, puse la pata de cabra y disfruté de lo lindo aprendiendo de los grandes en una trialera de lo más jugosa, llena de lo que llaman los locales “melonares”, por sus rocas redondeadas y resbaladizas.

En otra ocasión me encontraba en la Basquextreme, pero detrás de una cámara de fotos. Al finalizar una crono en la carrera del día previo, en la salida se formaron dos pozas de barro, la de la izquierda una trampa imposible, una traga-motos profesional, la de la derecha complicada, pero si tenías cuidado con el gas era la correcta.

Después de un rato haciendo fotos uno ya era un especialista en las trazadas. Iban llegando pilotos, unos entraban a saco y el puñetero Murphy, el de la ley famosa, decidía su suerte, por la izquierda o por la derecha.

Otros en cambio dudaban y les indicábamos la mejor opción, a pesar de ello optaban por la otra y... ¡chof! hundidos hasta el asiento, antes pensaban: - ¡qué me va a decir a mí un “civil”, a mí que soy un pilotazo! - Pero ahí estaba el resultado, sacar la moto de allí costaba muchísimo esfuerzo, lo que después en carrera les dejó sin una energía más que necesaria. Y todo por no pararse a observar unos segundos.La inteligencia en el enduro. ¿Adónde va Vicente?

Otro de los errores típicos de las carreras, muy comentado en todos los cursos de pilotaje, es el de ir y pasar por donde lo hace la mayoría. Esto hace que los pilotos uno tras otro caigan en el mismo punto, se queden en la misma parte de la poza y escojan la rodera cada vez más profunda.

Pensar de un modo autónomo y elegir lo que más nos convenza a nosotros mismos, nos ayudará a no caer en el error de la mayoría. Por eso, cuando estamos atascados en mitad de una subida, de repente vemos a un tipo que se sale de la trazada habitual y sube sin problemas... todos le miran con envidia ¡qué listillo! Ahí es donde se marcan las diferencias.

Ese "listillo" no se meterá nunca en la rodera donde el piloto que le precede, más lento, le haría frenar y perder tiempo, en esa crono se saldrá de la habitual y más aconsejable trazada porque otro piloto ha cambiado los factores y le pasará limpiamente por una nueva, sin perder tiempo, sin obstáculos. Todo eso se puede prever.

Cuando se llega a un punto conflictivo y nos detenemos unos instantes, debemos observar y aprender de los errores y de los aciertos de los demás, teniendo en cuenta que el paso de los pilotos va modificando del recorrido, haciéndolo más difícil o suavizándolo.

También cambiar impresiones con otro pilotos puede ayudarnos. Incluso los habitantes de la zona nos pueden indicar el mejor lugar para vadear un río. En una ocasión conocí a un cabrero que cuando decía -Hoy el río no se puede cruzar- jamás se equivocaba, quien lo intentaba salía nadando.

Como resumen podemos afirmar que un piloto de enduro, además de ser valiente y decidido con el gas, debe pensar siempre, a veces muy rápido, aprendiendo en cada momento, haciendo valer su experiencia y aprendiendo en todo momento de sus errores, aciertos y los de sus compañeros/rivales.

Dedicar unas décimas de segundo o incluso unos minutos a pensar posibles soluciones a un problema lleva tiempo, pero nos puede ahorrar mucho más.

Foto 1: Este tipo de obstáculo es muy común. Una laja de piedra con barro por encima e inclinada. Al acelerar la rueda trasera patina y tiende a bajar, la delantera se pone de cara a la pendiente. Si tenemos que parar, hay que colocar la rueda trasera lo más arriba posible, nos ayudará a tomar de nuevo inercia. En la foto Victor Guerrero.

Foto 2: En esta crono el piloto Borja Nieto ha optado por meter la rueda entre los dos troncos, la delantera lo hará sin problemas, pero es demasiado estrecho el paso para la trasera, por tanto caerá. Por su excelente pilotaje hubiera sido más que capaz de subir por cualquier otro sitio, pero se precipitó y cayó.

Foto 3: Ante la duda sobre la mejor trazada, Alvaro García prefiere detenerse unos instantes y elegir la trazada más adecuada.

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