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Técnica de pilotaje. Aprendizaje de los más jóvenes.

La mayoría de los endureros contamos con hijos, sobrinos, primos, hermanos pequeños, con los que nos gustaría compartir y transmitir nuestra afición al enduro. Ahora bien la manera de enseñarles difiere de la de los adultos. Hay que tener paciencia y psicología, consiguiendo así que no solo aprendan, sino que lo pasen a lo grande.
 Técnica de pilotaje. Aprendizaje de los más jóvenes.
Los valores deportivos que aporta el enduro son muy positivos para los jóvenes.
Son muchos los padres de grandes pilotos que les han sabido inculcar e incentivar una afición que en un principio nació como una mera imitación a sus mayores.

El padre de Iván Cervantes representa siempre un gran apoyo en la mayoría de sus carreras. Cristóbal Guerrero (padre) no solo acompaña a sus hijos Cristóbal y Víctor, sino que él mismo se a atrevido con el París Dakar, donde tuvo un accidente que no ha conseguido acabar con su afición. Por otra parte no es difícil verle compitiendo en el campeonato de España en la categoría Máster.

Beni Galindo, padre de Xavi Galindo está feliz de que su hijo con el que siempre ha compartido afición, haya demostrado siempre un talento natural para pilotar cualquier tipo de moto. Hay que tener claro que los niños se divierten con cualquier cosa, fútbol, bici, monopatín y que del mismo modo tan pronto les gusta una cosa como otra. No sirve de nada forzarles ni comprarles desde el principio una maravillosa moto, para que luego dejen todo arrinconado en el garaje.

Pero si notamos en nuestros hijos e hijas una verdadera afición ¿porque negarlo? es una excelente disculpa para que a nuestra pareja no le importe que salgamos a montar.

Nuestra multicampeona de Trial Laia Sanz, después de ganar 10 mundiales femeninos de la especialidad, ha quedado tercera en el Mundial de Enduro, sin asistir a todas las pruebas y cuando este artículo se publique habrá dirigido su Honda a la victoria en Féminas en el París Dakar 2011, todo ello cuando tiene solo 25 años. Lo destacable es que empezó a ir en moto a los cuatro años, su padre aficionado al trial, jamás la presionó para que montara en moto.

Sin embargo, es conocido de muchos pilotos y monitores el hecho que el padre es, en la mayor parte de los casos, el menos indicado para enseñarle. Existe tal confianza que es fácil que, ante repetidos fallos, tanto padre como hijo pierdan los nervios. El niño en este caso sufrirá algo más que un enfado, incluso acabará odiando nuestro deporte.

Es más, mucho niños al sentirse observados-vigilados, por su padre se ponen nerviosos y cometen errores que cuando no están no ocurren. Antes de comprar el equipo y la moto, lo mejor es probar alquilando el material en una escuela, comprobando de verdad si al chaval le gusta la moto o es un capricho pasajero, cosa que ocurre también a menudo.

La edad de iniciación puede ser desde los 4 años. Primero tiene que saber ir en bici sin ruedines, saber frenar bien, dirigir el manillar, en resumen controlar la bici.
 Técnica de pilotaje. Aprendizaje de los más jóvenes.
Una vez decidido lo primero es equiparle de modo adecuado, evitará lesiones e irá acostumbrándose a utilizarlo, recordad vuestros principio y “esa sensación de ir como Robocop”. Nunca debe montar sin equipo, es la primera lección.

Después elegir la montura ideal para su edad, conocimientos y características físicas. Motos específicas de enduro para niños no existen, dado que tampoco existe un carnet, por lo que deberán practicar en zonas privadas, circuitos, etc.

La opción de moto de segunda mano es la más recomendable en un principio, se pueden encontrar buenas oportunidades, además no se necesita un último modelo, puede tener bastantes años y esta con poco uso. Cuando ya se sepa si de verdad le interesa al niño ya decidiremos lo más conveniente, si no no habremos perdido dinero.

Por supuesto, los más pequeños deben llegar al suelo con facilidad. El miedo y la inseguridad no son buenos compañeros para el aprendizaje.

Desde las Yamaha PW y diversas Pocket Biket hasta las ya más sofisticadas Gas Gas, KTM, Metrakit, Honda, Kawa, Suzuki, hay todo un abanico de posibilidades. Si ya van siendo más mayores, también los ciclomotores pueden entrar dentro de las posibilidades, aunque los más endureros, no son precisamente los de las grandes marcas japonesas.

Lo importante es que la primera moto sea muy dócil, muchos padres compran motos que, con un golpe de gas, el niño se va hacia atrás y cayéndose. Si le coge miedo será muy difícil que vuelva a montarse, por tanto hay que evitar problemas desde el principio.

Este punto es una de las mayores dificultades al aprender a montar en moto. Merece por tanto especial atención en nuestras explicaciones. Al no tener la costumbre de su manejo, al acelerar, el novato tiene tendencia a irse hacia atrás con la aceleración. Esto provoca que, al dar el tirón, se acelere más todavía al girar el mando. Por tanto hay que advertirle que deben poner el tronco hacia adelante, para compensar la aceleración, sin que se vaya el cuerpo hacia atrás.

En un principio están las de cambio automático, más sencillas de pilotar, ideales para que el niño no coja miedo, que aprendan el manejo del acelerador, los frenos, a trazar poco a poco.


Hay padres que colocan un tope al acelerador, lo único que se consigue con ello es acortar la vida de los embragues, que en el caso de las automáticas, suelen ser bastante delicados. Después, cuando ya tiene una cierta experiencia de conducción, ya se puede pasar a motos con marchas, de 65 cc., 85 cc. Son más económicas de mantenimiento. Las hay incluso muy potentes.

El niño nunca tiene que ir fuera de control, es posible que él, por orgullo o incluso falta de conocimiento, diga que es capaz de llevar una máquina más potente, pero eso se ve rápido. Si va por encima de sus posibilidades acabará haciéndose daño.  Técnica de pilotaje. Aprendizaje de los más jóvenes. No hay que presionarles, al contrario, darles confianza. Aprenden mucho más rápido que nosotros, hay que dejarlos ir, que se sientan seguros y orgullosos de lo que hacen. Cuando nos demos cuenta habrán avanzado mucho más de lo que imaginamos.

El lenguaje para enseñar debe ser sencillo, sin complicaciones, de modo que entienda todo. Frases tan simples como “si apretas el freno delantero de golpe te caes” son las que hay que emplear. Dar siempre ánimos, enseñar que un error no es un drama, sino una buena ocasión para aprender. Un buen piloto nunca se rinde.

Ser positivo en todo momento, expresiones, como ¡ánimo campeón! calan muy hondo entre los más jóvenes.

Comenzar por la posición de conducción, la vista siempre adelante, quince o veinte metros, no sobre la rueda delantera.

Para aprender a controlar el embrague, hay que colocarlos en una rampa, que vayan soltándolo despacio, de modo que la moto pueda ir avanzando poco a poco, a la mínima velocidad posible, sin calarse ni irse hacia atrás, esto les irá dando un control excelente.

En cuanto a los frenos, hay que realizarlo a la inversa. En una pequeña pendiente, deberán tratar de bajar lo más despacio que puedan, sin bloquear la rueda, haciéndolo una y otra vez hasta adquirir el tacto necesario en ambos frenos.

Es más difícil aprender a no bloquear el trasero, pero deben hacerlo de tal modo que sepan incluso dosificarlo sin apoyar el pie en la estribera, para lo que también hace falta equilibrio.

Poco a poco ir aumentando el nivel de las pendientes, de ese modo su control sobre los mandos irá aumentando. Es un ejercicio que tal vez sea un poco aburrido para él, pero hay que planteárselo como un reto: -A que no eres capaz de hacerlo- Esto con los pequeños funciona siempre mejor. Hay que enseñarles a trazar, colocando conos en las curvas para que aprendan el recorrido que tiene que hacer entre uno y otro.

También la parte psicológica tiene su importancia, en ocasiones el chico o chica tienen tanta confianza en su padre que ese exceso se transforma en quejas continuas cuando algo no les sale o se caen. La misma indicación dada por un amigo mayor o un monitor tiene distinta consecuencia y se aplican mucho más y sin protestar.

La personalidad del niño también influye mucho en su aprendizaje y en lo que es capaz de dar de sí. Hay que saber interpretarla y decir las cosas del modo adecuado. A muchos, frustados y enfadados, porque se han quedado enganchados y los demás solo hace falta decirles con tranquilidad: ¿Vas a consentir que tu amiga Mónica suba y tú no? A otros en cambio habrá que decirles ¡ah, ya entiendo te has hecho el remolón para subir solo con papa! ¡Venga valiente, vamos a por ello”.

Muchos son cabezotas, enseguida se les sube a la cabeza y se creen grandes pilotos capaces de todo, cuando fallan, todo se les viene abajo y no son capaces de seguir luchando. Deben aprender con humildad, a sacrificarse y equivocarse una y mil veces.

Una vez han adquirido un manejo básico, apuntarlos a un cursillo puede producir un verdadero paso de gigante en su pilotaje. Se sentirán “pilotos de verdad” por unos días y, al fin y al cabo, aunque comiencen a ir mucho más deprisa irán mucho más seguros.

Tanto la Escuela de Miki Arpa como Jordi Arcarons organizan con frecuencia cursos de enduro específicos para niños.

El ambiente y el compañerísmo que se generan es muy positivo para ellos. Además aprenden lo que es el espíritu de equipo, que pueden compartir su afición no solo con sus padres, sino también con sus amigos.

Comprarle una moto muy cara y gastar dinero en su preparación, solo debe hacerse si el chaval o la niña destacan de verdad en competición. Las medallas hay que ganárselas en la pista y no por el dinero de papá. El niño debe aprender a valorar lo que tiene y entre ello la gran suerte de montar en moto.

Si tenemos algún amigo al que le guste enseñar, será mejor profesor que nosotros mismos. Hace falta paciencia y mucha psicología para ir enseñando a los alevines, saber motivarles y animarles en las mil y una dificultades que se van a encontrar.

En cuanto a los saltos hay que empezar poco a poco. Lo primero que tienen que aprender antes de saltar es saber dónde van a caer y qué van a hacer a continuación.

El trial como base

Si algo proporciona una base sólida de pilotaje es el trial. Con él se aprende a tener tacto tanto con los frenos como con el motor, a mejorar el equilibrio y las trazadas, a saber improvisar y solucionar los problemas de conducción en un terreno agreste.

Es algo que, como vimos en el capítulo correspondiente, muchos de los grandes pilotos saben desde hace mucho, ya que en su momento comenzaron por ahí precisamente. En los pilotos jóvenes es incluso más aconsejable todavía.

Un chaval que haya comenzado haciendo trial ya tiene mucho ganado como piloto de enduro y como piloto de la especialidad que sea.

Foto 2: La moto debe ser la adecuada para el nivel del piloto, nunca debe ir por encima.

Foto3: Si el niño tiene verdadera afición cualquier edad es buena para empezar.

Fotografías cedidas por la Escuela de Miki Arpa.

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